martes, 24 de marzo de 2009




Incubando un amor en la espalda

a traición de los ojos.

Lo intuyen las manos

y no alcanzan a asirlo.



sábado, 21 de marzo de 2009




Qué palabras, cuáles van

desde mi cuerpo al poema.

Las idas, no las llegadas.

Aquéllas no de mi vida.

Las solas, las que desvelan.

Las de la espuma en la boca.

Las frías olas sin rima,

sin playa, sin descansar.

No repetidas ni rotas

en estrambote de piedra.



miércoles, 11 de marzo de 2009

la voluntad




Esa partícula finísima que ilumina un sol filtrado y cambia en todo punto la mirada.



martes, 10 de marzo de 2009




Si la luz fuera caída,

si no se sostuviera

en su propia vertical sin frondas,

dejadme en esta bruma,

horizonte de buenos escalofríos,

sobre el viejo mar de la mañana.



domingo, 8 de marzo de 2009

Arquitectura de la derrota




Habrá que renunciar a un techo

para que bien discurra el sol.

Construir de nuevo el aire

quitando cada piedra

como antes las pusimos:

arrojarlas en la orilla,

que glorioso crezca el musgo.

En las olas zambullirse

haciendo de su muro un pasadizo.



domingo, 1 de marzo de 2009




La polisemia vasta del desierto.

El gránulo tibio de una palabra

multiplicado hasta la soledad.

El nervio espejeante del deseo,

silencio enciclopédico del aire.



domingo, 22 de febrero de 2009




¿Adónde te escondiste [...]
San Juan de la Cruz


Correos postales y electrónicos,

teléfonos móviles y fijos,

chats, foros, weblogs y faxes,

coches, trenes, autobuses, motos,

barcos, aviones y bicicletas.

Estoy empezando a meditar

ponerle un collar a una paloma,

echar a la mar una botella

o hacer señales de humo

con estos estúpidos papeles.




sábado, 21 de febrero de 2009




La ternura entre los dedos

de un cigarro irrenunciable

como canica compañera

sin círculo ni bolsillo:

un vetusto amuleto

sin suerte ni memoria.



Psiquiátrico




Allí es donde espera

el amor su cumplimiento,

jugando al ajedrez

con un computador

en un nivel incomprensible.



viernes, 20 de febrero de 2009




del amor con Satie en la media tarde
David Castillo


En el nublo sosiego

del bien esculpido fracaso

por el Tiempo,

artífice intocado,

te apareces esta noche

de Satie vestida y güisqui.



He asentido a tu poema

como el último.



Esta noche

nos dijimos certeros

como dos desconocidos.