lunes, 19 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
Por no querer, no quiero envenenarme
Con este elipsir de irrealizables sueños.
Cansado estoy ya de apalearme,
De no poder hallar ningún motivo,
Causante de este interno linchamiento.
Que raya con fuerza el sin sentido,
No quiero ser un mártir de la nada,
No quiero ser culpable de aquello que no he sido,
No quiero yo cargar con ese peso,
No quiero ingerir más este vino.
Anoche tuve un sueño y no me acuerdo,
Seguro que fue rancio y aburrido,
Uno más, de esa oquedad tan rutinaria
Que ya ni me despierta a media noche.
No me hace abrir los ojos en la oscura madrugada,
Ni me hace deambular entre cajones,
Para encontrar algún viejo bolígrafo
Que con su tinta traduzca,
Lo que hace unos instantes he sentido.
Yo ya no quiero ser quien he sido,
Ahora quiero ser el que yo soy
Y dibujar quién seré; mañana o pasado mañana.
Quizás lo sea dentro de un rato,
Quizás lo voy siendo según avanzan las letras, o,
Quizás no lo sea nunca
En fin, más tarde me veré.
jueves, 7 de julio de 2011
Aquí sigo...(hoy con más pájaros en mi cabeza)
Hoy, día 7 del mes 7, se cumplen 7 años del comienzo de esta nueva vida mía. No logro imaginar qué estaba ocurriendo tal día como hoy hace siete años. Lo que si tengo claro es que fue o sería una jornada trágica para todos y todas que, de alguna manera, sentían alguna conexión conmigo. No voy a escribir de entoces, pues es algo ya pasado y ahí debe residir. Lo que sí intento decir, o describir con mis letras, es la manera mediante la cual un hecho que comienza en la oscuridad más oscura de lo más oscuro, se consigue transformar en claridad, en ganas de descubrir, de preguntar, de saciar esa curiosidad innata, de investigar, de conocer, de saltar, de cantar, de bailar, de abrazar, de besar, de ser besado y abrazado, de sentirse agradecido, ...
No existe ninguna fórmula secreta, todas las preguntas encuentran sus respuestas en su momento adecuado.
Yo me solía y me suelo impacientar cuando quiero algo y quiero que ocurra ya. Este es mi principal error, algo que creía saber, pero que he tenido que volver a aprender. Tampoco consiste en pensar que como todo tiene su momento, pues me sentaré a esperar. Sentarse nos sentaremos para descansar, para dosificar y para volver con más energía a nuestro caminar.
Cuando empecé este nuevo sendero, constantemente me impacientaba. No era feliz con esto que me había llegado repentinamente y siempre buscaba la manera de no afrontar mi realidad. Fue duro, muy duro, pero cuando descubrí la manera de cómo dar un primer paso, todo comenzó a tornarse de otro color u otros colores.
Hoy, tras mis primeros siete años de esta nueva andadura, miro de reojo y me veo al inicio, veo la progresión y veo los diferentes horizontes que he ido descubriendo; veo señales de muchos más que me quedan por descubrir.
Intento decir que tal día como hoy, en lugar de ser, como podría haber sido, un día trágico recordando lo ocurrido y lamentándome una vez más, es un día feliz, bueno feliz no, es MÁS FELIZ. Un día en el que brindo a mis soles y a todos los soles. Un día en el que me rio y no paro de reirme. Un día en el que mis pies no son tan pesados como de costumbre. Un día en el que no hay miedo de mirar atrás y recordar.
El sentir de hoy, ha sido impulsado por eso que anhelaba. No ha llegado aún, pero ya me ha orientado al lugar donde puede darse su encuentro. Hoy siento que ayer, anteayer, la semana pasada, la anterior, el mes pasado, el anterior, el otro y el otro... todo lo realizado y todo lo aprendido en ese tiempo, son los hacedores de este estado de ánimo y de que ocurra todo lo ocurrido. Ocurrido y destinado a volverme a encontrar, a volverme a sentir cerca de lo que siempre he deseado.
No logro imaginar hacia donde me guiarán mis pies mañana, pero lo que sí sé es que ellos me llevarán, y yo me dejaré llevar, allá donde ellos decidan que es el mejor lugar.
miércoles, 6 de abril de 2011
Amanece sin avisar
Un día más en este caminar. Comienza como de costumbre, no hay ninguna sorpresa, ni imprevisto alguno. Parece que va a ser otro día sin más. Casi sin percatarme, siento algo interno que me llama, pero no acierto a descubrir qué quiere decirme. Continuo con mi rutinaria mañana y una y otra vez noto esa llamada interior. Me levanto de la silla y me dirijo a la cocina para prepararme algo que llevar a la boca. Es ahí en la cocina, cuando logro descifrar el mensaje dado por esas sensaciones. Dejo por un momento lo que hago y comienzo a mirarme de abajo a arriba, me convierto en una especie de detective que se autoexplora. De repente, mi pie izquierdo comienza a golpear al suelo, el pie se mueve y el resto de la pierna lo acompaña y yo logro sentir ese movimiento. Es entonces cuando alzo mi cabeza, miro al techo y suelto una enorme carcajada.
Resulta que de tanto ansiar la llegada de este momento, ¡zas!, llega y yo casi ni me entero. Ese pie y esa pierna que junto al resto de la mitad izquierda de mi cuerpo, iniciaron un sueño eterno hace ya casi siete años, están iniciando lo que parece la conclusión de su sueño.
Momentos parecidos los he ido sintiendo a lo largo de estos años. Recuerdo cuando logré sentir cómo el agua de la ducha caía en mí; mis guitarras me han ayudado a lograr sentir mis dedos y hacerlos más ágiles; y ahora le toca a la pierna, no sé si fue caminar bajo la lluvia, o volver a caminar por la sierra, o pedalear hasta quedar agotado, o quizás todas juntas y cada una aportó su impulso, hasta que el despertar ha comenzado.
Ella, mi pierna izquierda, me da la impresión de que quiere recuperar todo el tiempo que ha permanecido dormida. Es como si quisiese devolverle a su compañera, la otra pierna, todo lo que ha hecho por ella durante este letargo. Quiere ser la que da el primer paso al andar, todo el peso lo quiere para ella. Se siente fuerte y con ganas, está algo así como eufórica. Euforia, que hemos de aprender a sentirla, para aprovechar su estancia.
Con esto se inicia un nuevo despertar en el que nuevos miembros, la pierna y el pie, se suman al resto del cuerpo para continuar esta andadura.
"Seguiremos caminando, hoy más felices por la inesperada incorporación".
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Niños
Día tras día se niega a los niños el derecho a ser niños. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero. Y a los del medio, a los que no son ni pobres ni ricos, el mundo los tiene bien ataditos a la pata del televisor para que desde muy temprano acepten como destino la vida prisionera.
Los más famosos cuentos infantiles, la literatura para niños escrita por los adultos, son obras terroristas que bien merecen figurar en el arsenal de los adultos contra las huestes de la gente menuda. Hansel y Gretel te advierten: "Serás abandonado por tus padres". Caperucita Roja te informa que cada desconocido puede ser un lobo que te comerá. La Cenicienta te obliga a desconfiar de las madrastras y de las hermanastras... y así sucesivamente...los niños siguen siendo desde temprano entrenados para el terror: "Vendrá el ogro, y el ogro te devorará si no obedeces, si haces lo que no debes, si ejercitas tu libertad".
E. Galeano
domingo, 19 de diciembre de 2010
De tu mano
Pasaban cuatro meses ya de oscuridad, en los que dormir sólo consistía en cerrar los ojos por la noche y abrirlos al amanecer. Ninguna imagen rondaba por mi cabeza, ni tan siquiera, cuando ésta lograba relajarse por completo. Tan vacía se sentía que ni un recuerdo almacenaba; ningún sonido, ningún sabor, ni el más mínimo olor. Los días pasaban de largo y nada llamaba mi atención. Era tan rutinario que me avergüenza narrarlo, pero en aquellos tiempos, mi cabeza nació de nuevo y trataba de ir haciéndose un hueco donde asentarse y comenzar a crecer. Todo el tiempo transcurría del mismo modo, todos los amaneceres con el mismo deseo; “no sé si he soñado o no, pero quiero al menos un mínimo recuerdo”. Debió ser el desearlo tanto, que, mi cerebro se dio por aludido y una mañana me regaló este primer sueño:
“Volvía a casa después de una larga estancia en el Hospital. Había cambiado tanto que ni me reconocía; mi pelo estaba corto, mi cara bien afeitada, caminaba muy despacio y llevaba un par de muletas. Todo lo que pude recordar de mí, era verme repleto de secuelas del tiempo hospitalizado. Me veía muy mal, pero mucho mejor que en mi realidad. En mi sueño podía caminar y desplazarme sin ayuda de nadie, podía moverme por mí mismo.
Andando y andando me dirigía a visitar a mi abuela. Ella vivía cerca de mi casa, pero en el sueño fue una larga caminata. Llegué a su portal y comencé a subir las escaleras hasta el segundo piso. Una vez allí, vi su puerta cerrada y me dispuse a llamar, a llamar con los nudillos, como siempre llamaba a la puerta de mi abuela. Llamé un par de veces y al poco se abrió la puerta lentamente.
Quien apareció frente a mí fue ella, mi abuela, nada más verme me abrazó y me hizo entrar. Nos sentamos en un sofá en el salón y comenzamos a hablar. Ella se interesaba por mi salud, yo le contaba como me encontraba después de todo lo sucedido. Mientras conversábamos, ella se puso en pié y comenzó a ir y venir desde el salón a la cocina. En poco tiempo, estábamos tomando café y unos dulces, merendábamos y no dejábamos de conversar. Hablábamos de cómo habían sido nuestras vidas después de tanto tiempo sin vernos”.
No recuerdo nada más del sueño, lo que si recuerdo es aquella mañana al despertar. Aún no asomaba el Sol por la ventana y mis ojos se abrieron. Me encontraba un tanto aturdido, porque era muy temprano y todavía faltaban algunas horas para que viniesen a lavarme y a darme de desayunar. Al momento quise frenar ese motor rutinario que se ponía en marcha cada mañana. Quise pararlo porque sentía que hoy todo había dado un primer giro. Sentía que algo nuevo había aparecido, pero no me percataba de qué. Intentaba encontrar qué podía haber sido, pero, como no lograba nada, estaba a punto de desistir. Cerré los ojos y, vi el rostro de mi abuela tal y como lo había visto en el sueño que, sin saberlo, era lo que intentaba encontrar. Inmediatamente mis lágrimas comenzaron a brotar, comenzó un llanto interminable. No logro describir con letras qué significó aquel manantial de lágrimas. De un lado, me sentía muy feliz por haber conseguido recuperar esas noches de sueños que tanto añoraba y por otro lado, que este retorno llegase de la mano de mi abuela, que después de algo más de una década sin ella, esa noche; nos reencontramos en una agradable merienda en tu casa, Abuela.
lunes, 2 de agosto de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Javier Corcobado y Alicia Alemán
viernes, 7 de mayo de 2010
Un viejo apunte rescatado de otra mudanza.
"Existen unos ojos que ven nacer a la Luna,
ésta ilumina el sendero donde juegan los sueños".
miércoles, 10 de marzo de 2010
Mi Rincón
Decidido inicié su limpieza, saqué de él algunos objetos que habían finalizado su ciclo y lavé su rostro. Tez inmaculada que alzó su voz invocando a elfos y hadas que antaño me acompañaron en mi eterno reposo. Éstos han acudido a su llamada y han dado una lozana vida a mi esquina. Entre todos la han coloreado como sólo ellos saben, dibujando su existencia y sus maneras de ser.
Se puede respirar los colores de esos instantes vitales. Con sus ritmos propios, me marcan los diferentes senderos que se pueden disfrutar al caminar.
Pequeños y sabios compañeros, volvemos a trotar juntos. Nuevamente, seguiremos esbozando mundos desde nuestra recóndita esquina de colores.
