viernes, 5 de septiembre de 2014

El DCA y el YO que hay en MÍ

Un Daño Cerebral Adquirido (DCA) puede resultar más o menos complejo de definir. Hay muchas publicaciones sobre ello, YO, me quiero referir, con estas letras, al DCA que vive en MÍ. Mi experiencia (ELLA), en estos diez años con ÉL, es la que me dicta y YO escribo.

Es bastante evidente, que la común gente, se fije o se deje llevar por lo que ve. Lo que ve, en sentido literal. Generalmente, pocos van más allá, pocos divisan aquello que no se ve si no se presta un mínimo de atención.

El YO, es un chico, que no habiendo cumplido los 29, de repente, sintió cómo dentro de sí, se había instalado un nuevo inquilino,  el DCA. Un inquilino, al principio molesto. Un desconocido que pretendía instalarse a su antojo, sin contar con el YO, que es quien había estado ahí siempre. Años complejos de convivencia entre ambos, hasta que parece que, un día, decidieron comprenderse, aprender juntos y acompañarse.

Diez años atrás, la vida le regaló al YO otra nueva vida. El YO, aun costándole mucho, decidió vivirla de la manera  que encontrase más enriquecedora.

El DCA y el YO, han vivido multitud de historias, experiencias o vidas en el transcurrir de este tiempo juntos. Algo que no deja de sorprenderles, es la manera de ver de la común gente. Ellos ven lo visible, las maneras de caminar, de hablar, de expresar… Lo que pocos ven, es lo que no se ve (afortunadamente para el YO, a ÉL, muchos y muchas sí que lo ven).

A veces lo perciben y sacan sus propias conclusiones. Esto no deja de ser una visión subjetiva de lo que cada cual percibe, que no siempre tiene que ser lo que verdaderamente es.

El ÉL y el YO, aun hoy, continúan teniendo enfrentamientos o malentendidos en su larga convivencia. Es en estos momentos, cuando aparecen más malentendidos con la gente que hubiere alrededor en esos instantes. La común gente, es veloz en etiquetar, en criticar, en hablar, sólo por el hecho de hablar. El Él y el YO, saben que necesitan estar solos, aunque haya gente alrededor, para que ambos, se hablen y se ayuden a recuperar su estabilidad.
Estabilidad que se convirtió en pieza fundamental en el puzle inacabado de sus vidas.

Todo el mundo necesita estabilidad en sus vidas. El ÉL y el YO, la necesitan en su hogar, en su cerebro. Estando presente dicha estabilidad, todo resulta menos complejo. Aparecen ideas, nuevas sensaciones, nuevos objetivos, nuevos horizontes. Nuevo todo lo aparecido y nuevas las maneras de actuar, para ir poniendo en práctica cada una de esas nuevas visitantes.

Esto contado, parece que puede ser una manera óptima para todo el mundo. Lo que ocurre es que al ser todo el mundo, hay que tener en cuenta que cada uno es cada uno, que cada una es cada una y en este caso, el ÉL y el YO, son únicos, diferentes e iguales entre sí.

La íntima relación entre el ÉL y el YO, da mucha prioridad a sus ritmos vitales. Prefieren una vida en calma, serena, a paso lento, en lugar de las prisas que merodean alrededor de ellos. Un ritmo pausado, les facilita la adquisición de la necesaria estabilidad.

En caso opuesto, ante un ritmo veloz, ambos entran en nerviosismo, indecisiones, malentendidos, e incluso, en ocasiones que sienten vertiginosas, puede que aparezca AQUEL.

AQUEL, que tiempo atrás se hizo el jefe de la guarida y con sus enfermizas y malignas jugarretas, trató de apoderarse de todo; mente y cuerpo.

Duro fue el esfuerzo realizado para que, al cabo de varios años, AQUEL fuese desterrado.

Destierro de muchos años, pero sorprendentemente, AQUEL, volvió a aparecer sin esperarlo. Más que volver, fue algo así como invocado por un CANTO de afuera. CANTO que comenzó persuadiendo al ÉL y al YO. Quiso convencerlos de dar un giro hacia una vida mejor. Les puso ante sí, una serie de visiones atrayentes, bonitas, deseables, casi impensable no aceptarlas. El ÉL y el YO, pararon un poco y no dieron una respuesta inmediata, con lo cual se dio inicio a la invocación de AQUEL.

Ante la no inmediatez de su respuesta, ese CANTO, comenzó a descubrir sus tretas. Todo lo bello de su ofrecimiento, iba acompañado de una serie de condiciones. Condiciones que ni el ÉL ni el YO, estaban dispuestos a asumir. Esta negativa hizo enfadar al CANTO , que cambió su estrategia persuasiva, por un ataque directo, aderezado con altas dosis de sarcasmo. Ante esta situación, la estabilidad alcanzada por el ÉL y el YO, se transformó en una desquiciante inestabilidad emocional. Momento que aprovechó AQUEL, para tomar las riendas y volcar toda su ira contenida durante el destierro. Esto provocó una situación tormentosa, muy negativa que concluyó en un periodo de satisfacción para AQUEL, pero de mucha tristeza para el ÉL y el YO.

Ya hoy, el ÉL y el YO, vuelven a su estado más normal y juntos, dan gracias a AQUEL, pues sin saberlo, su invasión en el momento de inestabilidad, los salvó de caer en aquella propuesta de ese CANTO.

Hoy piensan, que si hubiesen aceptado, estarían viviendo en la inestabilidad constante. En un ir y venir de la felicidad a la tristeza a un ritmo veloz. Un subir y bajar constante. Habrían virado a estar, constantemente, VIVIENDO SIN VIVIR. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ahora que vuelvo a sentarme a escribir lentamente.
Ahora que estos dedos se deshielan y dejan de estar inertes.
Ahora que cruzan ideas por mi frente.
Ahora dibujo el pasado, dando color al presente.
Ahora que escarbo en el barro sin miedo a perderme.
Ahora que bailo en los charcos y me río de mi suerte.
Ahora relleno mi copa y brindo al no verte.
Ahora, más tarde, siempre.

martes, 18 de febrero de 2014

Ya era hora

Al parecer, y según mis compañeros, al fin llegó el día.
El día que tanto esperaban.
El día que nunca llegaba.
El día, la noche, da igual cómo fuese, pero llegó.

Comienza a atardecer,
me dispongo a salir.
Voy a aquel lugar que frecuento cada Lunes.
Voy cansado, pero decidido, confiado.

De pronto, un inesperado encuentro.
Una conversación en la calle y,
su posterior despiste.

Un nos vemos.
Continúo mi camino.
Camino que nunca acaba.
Camino que dispara dudas, interrogaciones y algo de nerviosismo.

De pronto dos personas aparecen frente a mi.
Pregunto donde estoy,
y como preguntando se llega a Roma... allí estaba.

Más dudas, más nerviosismo, más preocupación...

Nuevamente agarro firme el bastón e inicio el regreso.
Regreso que invita a gratos recuerdos en el “Tablero de Ajedrez Nocturno”.
La preocupación, los nervios, las dudas, desaparecen.
Aparece una sonrisa,
luego carcajadas y más carcajadas que invitan a un baile.

Como antaño; “vuelvo a casa por el camino más largo”.
Sin miedo, sin preocupaciones, solo y con la compañía de mis pies al caminar.

Así fue como llegó el día.
El día en el que el Karlos se perdió en Cádiz,
y como dicen que “Cádiz es pa perderse”, pues,
el Karlos ya se ha perdio.

Perdido, o, tal vez encontrado.
A cada paso, a cada calle por conocer,
se inicia otro camino, esta vez interno,
que aporta descubrimientos de mí mismo.

Es grato perderte y, sin esperarlo, encontrarte.

martes, 11 de febrero de 2014

Puertas Abiertas de mi Corazón

Un corazón a puertas abiertas.
Un corazón donde salir, es volver a entrar.

No sabes corazón,
que expulsas por un lado,
a quien vuelve a entrar por otro.

Te apuñalas Corazón;
quieres abrir ventanas y asolarte.

¿Qué pretendes no sentir?.
Corazón, tu sientes sin razón,
no sabes remediar
esta pasión impulsiva y pertinaz.

Corazón exhausto de latir hacia tu rumbo.
No mires atrás, date un respiro.
Piérdete donde siempre has deseado.

Conseguirás salir de esa cárcel,
mi tórax.
Partirás siguiendo el suave compás de tus latidos.

Cuando vuelvas, corazón,
no tengas prisa.
Mi pecho mantendrá abierta su grieta,
para que te cueles sin llamar.

miércoles, 29 de enero de 2014

La tercera de dos

Llegando a una inesperada bifurcación, un par de posibilidades se plantan delante de los pies.

La una muestra un inicio de sendero, plagado de bonitos paisajes. Senda de piso firme, agradable y placentero. Poco será el esfuerzo para avanzar, pues levitas sólo dejándote llevar.

La otra mano de la bifurcación, dibuja un ir y venir, un subir y un bajar, un a este lado y, de repente a este otro, un aparezco y un me pierdo en la maleza.

Ha de llegar la decisión de tomar uno u otro brazo.
La decisión llega, y llega sin mirar ni a un lado ni a otro.
Llega mirando adentro, emboscándote en ese oscuro y a la vez claro interior.
Ahí donde hallas las respuestas a dudas tan relevantes como las de decidir.
Decisión, en este caso, de avanzar por un lado u otro.
Decisión, que llega y te pregunta; "¿por qué dos caminos a elegir, cuando existen muchos más?".

Esa pregunta suena y no deja de sonar. Tanto suena que logra hacer que los pies se muevan, avancen y se dirijan a un nuevo lugar.
Lugar del que poco se conoce, no se sabe ni dónde estará, ni qué ofrecerá, ni si se tardará mucho o poco en llegar.

Lo único sabido es que ese será el lugar.

martes, 19 de febrero de 2013

Tratando de mantener ese equilibrio constante con que se avanza. Un pie, tembloroso, se afianza para que, el otro, hermano pie, lo adelante, y así paso tras paso. El uno y el otro, no saben qué suerte les deparará, pero cuando les llega el turno, no dudan en despegarse del suelo, para luego volver a tomar contacto con él.
Un día, o una tarde, o una noche, o sería madrugada, cuando uno de ellos, de tan feliz que estaba, comenzó a avanzar a tal ritmo, que estaba dejando al hermano atrás. El rezagado quiso alcanzarlo, pero lo que consiguieron fue, ir cada uno hacia un lugar, y con ello, acabar patas arriba.
Al principio fue gracioso, simpático, divertido, hasta que, por allá ariba, el compañero hombro daba síntomas de estar desubicado. Comenzó una fase de alerta, de atención, pues alguien lo estaba pasando mal. 
Todo el cuerpo acordó mantenerse en calma, para que el dolor no creciese. Algunas (la boca) hasta daba consejos de como guiar al hombro desubicado. Fue entre todas y cada una y uno de los habitantes de este cuerpo, como consiguieron que lo condujesen a aquel viejo y conocido lugar, donde se alcanzó la calma total y con ella, volvió el equilibrio furtivo, con la energía que haría que aquella madrugada interrumpida, continuase hasta alcanzar la siguiente mañana, tarde, noche, o quizás fuese madrugada...

miércoles, 31 de octubre de 2012


Bajas a la tierra, para subir al cielo.
                                                                                                                                                   Subes al cielo, para bajar a la tierra.


Con tu llegada, nacen corrientes que dibujan cursos. Este recorrido es, unas veces, a un ritmo vertiginoso y otras, parece quedar estático, aunque el movimiento jamás cesa. Cuando aparenta estar inmóvil, el ritmo surge del interior, empujando paulatinamente con fuerza, provocando un continuo giro, una tranquila espiral.
  
Al pausado movimiento, se adhieren multitud de pasajeros, dando aspecto de pesadez. La tez se enturbia y parece que el viaje, pronto llegará a su fin.

Pero no es así, con tantas vueltas, una pequeña hendidura pasa desapercibida. Es ésta, una puerta de salida, puerta que invita a continuar el viaje.

La grieta, ofrece un impulso que acelera la marcha.

El curso se dibujará a ritmos lentos y acelerados. Hasta que, sin esperarlo, logre llenarse de mar.

viernes, 19 de octubre de 2012

Madrugada


Te ves ahí sentado, como en otras ocasiones, escribiendo. De nuevo sorprendido de sentir donde estás, y aún más, cuando levantas tu mirada y divisas qué te espera más allá.

Si  giras la vista atrás, podrás contemplar esa multitud de vidas, lugares, espacios, que has conocido. Unas fueron agradables, acojedoras, alegres, y otras no lo fueron tanto. Éstas otras, aportaron desilusión, desgana, apatía, tristeza, engaño, más tristeza, decepción, enfado.

Hoy, desde este lugar, piensas que todas ellas poseen igual valor. Cada cual, ofreció una parte de sí impregnada de aprendizaje. Sin apenas notarlo en su momento, cada una de ellas te fue orientando, guiándo. Planteándote diferentes enigmas que te han dirigido a éste, el lugar donde hoy estás sentado.

Sin saber a dónde irán tus próximos pasos, sólo piensas en disfrutar, aprender, y, cuando llegue el instante, sin dudarlo en demasía, caminarás hacia el siguiente, hacia nuevas sorpresas que seguirán tarareando esa melodía que acompaña tu vida.

viernes, 1 de junio de 2012

Una noche en la puerta del Indio, hace ya una pila de años. Aunque, a lo mejor, era en la puerta del Lucas...


Aparece frente a mí la vieja libreta ensangrentada, cargada de letras, escritas la mayoría, en noches de bares, escalones y aceras. La estoy ojeando, me paro y me río cuando leo, y al leer veo, esa noche en la que, al parecer, un personaje, que pasaba por detrás de donde yo estaba sentado, se arrepintió y decidió no estamparme el litro en la cabeza.


"Noche caótica, la tormenta se aproxima lentamente. Una voz, lejana, penetra con fuerza en nuestras cabezas. Paso a paso se aproxima hasta que su sonido es atronador. Comienza el diluvio: maldiciones, insultos, amenazas, son escupidos desde lo más interno de ese común ser. Él, se ha sentido ofendido y para recuperar su calma, ha descargado su ira sobre nosotros. Intimidar es sinónimo de; "Hoy me siento bien".

Mientras tanto, yo, un espectador ausente. Ninguna reacción ante sus mugidos, mi cuerpo descansa sentado. El cerebro huérfano de estímulos. A mi alrededor nada resulta coherente. Ante este paréntesis absurdo, busco fuera de mí algo que comprender, y no encuentro nada. Voy a rendirme, voy a sucumbir ante tal situación y, de repente, alguien me llama con sus ojos. Alguien me dice; gira el cuello y mira hacia aquí. Eso hago y en ese instante, chocan dos miradas similares que riegan ese ambiente de incomprensión

Un nuevo mundo ha nacido, o quizás, no se ha creado, estaba ahí y solamente había que encontrarlo. Al mirar hacia un lado, contemplo la oscuridad, el mal que emerge de aquellos labios. Si cambio la dirección de mis ojos, aparece la comprensión, se materializa la bondad.

Con su sola mirada, ella, ha conseguido bajar el volumen de los alaridos de la "bestia". Una mirada que ha hablado y juntos, hemos encontrado una sincera manera de comunicarnos.

- He sentido tus pensamientos, me he visto en tu interior. He viajado a tu cuerpo, me he cambiado de persona. He sentido lo que tú, por un momento, tu vida, la he sentido, mi vida.

Muchacha en silla de ruedas, tu mirada me ha hecho creer en lo bueno, sentir que no todo son mentiras y odio. He visto en ti una luz bondadosa, apuntando con fuerza, hacia el lugar donde habita la comprensión mutua."

viernes, 25 de mayo de 2012

Calidez


Se oye con más fuerza ese cálido sonido. El que nos va a volver a acompañar. El que ha escuchado al fin nuestros gritos de auxilio. Se acerca despacio, con cautela y con pasos firmes, dando luminosidad a esta tez enmohecida. Más que moho, es un cúmulo de máscaras ensombrecidas por la oscuridad que ilumina el interior.
Esta oscuridad se ha esclarecido en un instante. Instante que ha transformado todo cuanto hay alrededor.
-“Triste y opaca caverna gris, has quedado sorprendida por un baño multicolor, que ha pintado tus paredes.”
Una avalancha de imágenes, cruza velozmente y, muestra cuerpos metálicos con diversas siluetas. Tras ellas, surgen trochas perfilando el paisaje, y juntas, muestran un trayecto a recorrer.
Trayecto sin principio ni final.
Trayecto que ha de andarse sin andar.
-“Dedos y manos caminaréis, serenos y pausados, con esperanza de ser embelesados por ese cálido sonido.”