lunes, 23 de abril de 2012

Palabras bajo el Ombú

El Ombú es aquel lugar al que van todo tipo de seres a evadirse de sus vidas cotidianas. Reposan al frescor que ofrece su sombra y los acomodan sus raíces, quien quiera que pase unos instantes allí, logra divisar horizontes inimaginables.
Un día, estando allí, se acercó un hombre y, con timidez, se sentó. Le ofrecí un trago de mi cerveza, gustosamente la agarró y casi no se supo despegar de ella. Decidido, tras tres litros más, se decidió a hablar y yo me dispuse a escuchar.
Empezó contándome lo que había hecho esa mañana y cómo fue transcurriendo su día hasta llegar al lugar en el que nos encontrábamos conversando; a la sombra del Ombú. Seguidamente, continuó su exposición de la siguiente manera:
" Amigo recién encontrado; vivo en un lugar que ha vuelto a ser muy oscuro, y ya me es imposible encontrar algo de claridad. He vivido mucho tiempo en mi mentira, engañándome, inventando cuentos para poder continuar. Ahora siento que los cuentos han llegado a su final y no encuentro historias para seguir. Mi vida es, ha sido y será una infinita contradicción. Una eterna disputa con la soledad, con la que paso momentos de gran felicidad, y a su vez, momentos de inmensa tristeza y desgana. Mucha gente usa esta expresión; -vivo al borde de un precipicio. Yo no vivo al borde, yo deambulo en su ascenso y me dejo caer. Cuando llego abajo vuelvo a subir, para de nuevo caer, así una y otra vez. He descubierto que cada vez mi ascensión la realizo más rápido. Es como si desease caer cuanto antes. Al descubrir esto, me he desviado en mi camino a la cima y me ha conducido hasta aquí. Cuando te he visto sentado (dirigiéndose a mí), he querido acercarme para sentirme acompañado. Te he mencionado algo sobre mi soledad, si quieres, ahora voy a contarte más."
Ninguna palabra salió de mi boca y mi rostro le mostró que ahí estaban mis oídos para escuchar todo cuanto quisiese compartir, y, sin dudarlo, siguió:
"Como te estaba diciendo, voy a hablarte de la soledad, mi soledad. La he querido siempre y siempre la he llegado a odiar, volviendo a sus brazos una y otra vez. Últimamente, converso, en mi interior, con ella. Quiero volver a su regazo y sin esperarlo, se ha colado la inseguridad en medio. Esta inseguridad me aleja de ella, me dice que no es tan buena como aparenta. Que me ilusionará con historias ficticias y cuando me tenga bien sujeto, dejará caer sobre mi toda su maldad. Será entonces cuando me atrape ese mundo oscuro que me rodea y quedaré sujeto a sus decisiones.
Yo me resisto a creer que es cierto lo que me cuenta la inseguridad, pero cada vez me alejo más de mi verdad."
De pronto, él se calla, y, me dice; "gracias amigo, he de irme ya, mi próxima caída me está llamando; nos vemos".
Nos despedimos brindando con los restos de las botellas que nos quedan y yo le digo: "Compa, aquí tendrá usted al Ombú y su fiel compañía para cuando lo desee. Quizás esté yo también por aquí y compartiremos más momentos de palabras, cervezas y verde  yerba de Estambul, si le da por venir también. Usted amigo, no tenga tanta prisa en llegar a esa cima, porque lo siguiente ya lo conoce de sobra. Nada más mirarle a los ojos, se divisa esa multitud de cicatrices que lleva asidas al alma. Amigo dese cuenta que es bonito soñar. No quiera que todos sus sueños acaben convertidos en pesadillas. Sueñe mucho, tanto como a usted le de la gana y descubra que sus sueños están ahí, en su interior. Mírese al espejo y vaya dándole tonalidad a su rostro. Más tarde a su cabello y podrá ir descubriendo el infinito país de sueños que  moran en sí mismo. Que todos lo esperan muy cerca de usted, tan cerca, que son ellos los que le hacen mover los pies. Sueñe con su vida, con la que es, no con la que quisiera que fuese, pues esa nunca se podrá saber y si aspira a agarrarla, se perderá la más bonita de todas sus vidas. Se perderá su actual vida."



2 comentarios:

Isabella Salinas dijo...

Me he sentido tan identificada... Espero que sigas escribiendo, para mí es un placer leerte.

Saludos.

Karlos dijo...

Isabella, gracias por tus palabras.
Nos vemos.