viernes, 12 de diciembre de 2008




Tras largo tiempo de confusiones, cuando me dijo no con palabras de reproche petitorias de cariño e insultos soterrados, intuyendo el hielo en alud que se me avalanzaba, me sentí arropado, sentí el calor en su despedida, algo parecido a una humanidad en joyel.



2 comentarios:

Olga B. dijo...

"Intuyendo el hielo en alud que se me avalanzaba..." no sé si el párrafo forma parte de un texto más largo (yo me imagino toda una historia:-) Pero este "pellizco" me gusta. Los reproches cariñosos suelen ir llenos de insultos soterrados, ese chantaje emocional hiela el alma, y el adiós, por contrapartida, resulta ser lo más caluroso.

Sergio dijo...

Si te imaginas toda una historia doy por bueno el fragmento, al menos ante ti como lectora, y buena. Muchas gracias por tus calurosas palabras, Olga.