domingo, 31 de mayo de 2009




Jordi Savall / Ton Koopman


Este Andante de una Sonata de Bach; la viola da gamba y el clavecín tienen no sólo el ritmo, también la consistencia y frescura del agua cuando, inmerso en el mar abres, para ser mar, la boca.



2 comentarios:

Ramiro dijo...

Tiene mucha razón cuando compara las sonatas de Bach al agua; a pesar de que la música barroca tiende a la complicación, son fluidas y armoniosas como el líquido elemento. Yo escribí, cierta vez, unos versos sobre ellas.

Allegro

La viola, fuente hermosa, fresca y leda,
llena de tibia música fluyente
el oído que escucha; es un torrente
de luz, cristales, hojas, plata, seda.

Sergio dijo...

Me alegra que esa sensación de agua sea compartida por alguien. Tu cuarteto creo que lo expresa mejor, precioso. Gracias y bienvenido.