domingo, 4 de enero de 2009

El examen


En el sueño, recurrente hasta la pesadilla,

cometía el error de la esperanza, su hartazgo,

mantenerse inactivo en el miedo

(en medio de un pasillo infinito)

hasta que llegara lo imposible,

el deficiente paraíso del aprobado,

la utopía compasiva de la connivencia.


Ahora ya no espera y temerario, aún en sueños,

se entrega al estudio hasta el deliquio

insobornable del sobresaliente suspenso

(en el aula final del pasillo).



2 comentarios:

Olga B. dijo...

Ese chico va mucho mejor, creo yo... nada peor que la inactividad en medio del miedo y de un pasillo infinito.
Me gustan esos símbolos.
Un beso, Sergio.

Sergio dijo...

Pues ese chico, si te refieres al personaje del texto (risas), me lo imagino feliz en sus fracasos y llendo sin falta a la cita de Setiembre, que es un mes más propicio para los exámenes de conciencia, para no tener que repetir temarios y enfrascarse en otros fracasos futuros, con alegría. Por decirlo de algún modo: que se podría decir de otros muchos, claro... y más certeramente.

Gracias por tus visitas. Besos para ti.